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La Fuensanta

A escasos dos kilómetros de Espejo, en el Camino Viejo a Castro del Río se localiza el yacimiento arqueológico de la Fuensanta o Fuente Santa.
Junto a la popular fuente abrevadero donde cada 8 de septiembre los espejeños acudían en romería para homenajear a su Virgen, lucen esplendorosas las ruinas de una ermita que a mediados del siglo XVI los vecinos del pueblo erigieron en honor a su patrona, la Virgen de la Fuensanta.

Cuenta la leyenda que fue un pastorcillo el encargado de hacer llegar a la población de Espejo el deseo expreso de la Virgen de que en dicho lugar se erigiera un espacio de culto en su honor.

El lugar elegido por los espejeños del siglo XVI para rendir culto a su patrona no debió ser escogido al azar. La ermita de la Virgen de la Fuensanta, de advocación mariana, se construye extramuros de la villa, en un paraje donde casualmente la abundancia de agua es notoria y donde existe una gruta levantada en época romana, concretamente en tiempos del emperador Augusto en la que los ucubitanos debieron rendir culto al agua, tan escasa y apreciada en estas tierras campiñesas.

Nos encontramos ante un caso en el que tradición pagana y cristianismo se sincretizan estrechando lazos entorno a la figura de la Virgen, siendo el agua como símbolo de vida, riqueza y abundancia el nexo entre ambas culturas.

Abandonada por orden episcopal en los albores del siglo XVIII, los restos de la maltrecha ermita salen a la luz cuando en noviembre de 2017 se llevan a cabo las labores de excavación y puesta en valor del aljibe romano de la Fuensanta.

El aljibe, fuente de inspiración para erigir aquel sencillo espacio de culto a la Virgen de la Fuensanta es una muestra más de las numerosas e ingentes obras de ingeniería hidráulica romana con las que fue dotada la antigua colonia Claritas Iulia Ucubi.

El paso del tiempo no ha impedido que veintiún siglos después de su construcción, este aljibe permanezca erguido, firme y dispuesto a permanecer por mucho tiempo desempeñando la función para la que fue diseñado por los ingenieros romanos asentados en estas tierras, cuando la Colonia Claritas Iulia Ucubi relucía esplendorosa entre el conjunto de poblaciones de la Bética romana, abastecer con la más pura y decantada agua de ese inagotable manantial de vida a los habitantes del pueblo de Espejo, función que a día de hoy sigue desempeñando con total garantía.

El material utilizado para su construcción es el sillar (opus quadratum), tanto en paramentos como en la cubierta, presenta unas dimensiones de 3,23 m de ancho x 5,34 m de largo y 4,60 m de altura máxima, siendo el grosor de las paredes de 0,45 m.

La cubrición del aljibe está formada por dos bóvedas vahídas con dos alturas diferentes, la más alejada de la conducción (a unos 1,5 m de la pared de cierre) tiene una altura de 4,60 m y la bóveda más cercana al canal (a poco más de 1 m de éste) cuenta con 3 m de altura.
El depósito se comunica con la parte de la canalización por una pequeña abertura cuadrangular abierta en un sillar de 0,5 m de ancho x 0,70 m de alto.

En la canalización se diferencian dos partes: la primera con un desarrollo de 5m x 1,5m de altura y la segunda con uno de 22m x 0,5 m de alto, lo que nos da un total de 27 m de longitud. La cubierta de la primera parte de la galería es de bóveda de medio cañón ejecutada en ladrillo y sus paredes están realizadas con material pétreo de la zona cercana a la galería. El techo de la segunda parte de la conducción es adintelado, usándose el sillar de calcarenita para su ejecución y el mismo tipo de piedra que en el tramo anterior para los paramentos. Se perciben diferentes fábricas constructivas, algunas casi contemporáneas.

Junto al aljibe se localiza la sencilla y poco ostentosa morada de Nuestra Señora, la ermita de la Fuensanta. La ermita, de una sola nave debió contar con un atrio cerrado por una verja de hierro típico de estas construcciones. Junto a la sala de oración, al menos dos dependencias debieron dar cobijo al santero y a cuantos caminantes pernoctaran en dicho lugar.

No es casual que el agua, tan escasa y apreciada por los habitantes de este territorio a lo largo de la historia, haya sido objeto de culto en este paraje al menos desde época romana manteniendo la tradición con distintos rituales hasta nuestros días.

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